martes, 23 de junio de 2015

En estas dos gráficas se observan los principales aspectos de los modelos conductistas y constructivistas respectivamente.

martes, 17 de abril de 2012

PROCESAMIENTO POR LOTES

Primeras aplicaciones de los sistemas operativos. Aquí una gráfica de por sí muy elocuente. Click en la imagen y verás con mayor detalle.

martes, 22 de febrero de 2011

El chirrido de los grillos


Cuando se trabaja con un problema de aplicación de la vida real, con frecuencia nos encontramos con una o más ecuaciones que modelan dicha situación. Muchos fenómenos pueden escribirse utilizando ecuaciones lineales, que son el tipo más simple para trabajar.Un ejemplo es el chirrido del grillo del árbol de nieve (Oecanthulus niveus), se encuentra en el medio oeste de Estados Unidos, A finales de 1980, los naturalistas establecieron que cuando este grillo chirría (lo cual hace sólo al final del verano), la velocidad de chirrido de N chirridos por minuto está relacionada con la temperatura del aire T en grados Fahrenheit por medio de la ecuación:

Cuando T aumenta, también lo hace N, lo cual significa que el grillo chirría más rápido en clima cálido. Para predecir la velocidad de chirrido a partir de la temperatura, simplemente multiplicamos la temperatura por 4,7 y restamos 190. Por ejemplo, cuando la temperatura es de 60 grados, el grillo chirría a una velocidad de 4,7(60) – 190 = 192 chirridos por minuto.

¿Podemos utilizar los chirridos del grillo como un termómetro para indicar la temperatura? Sí. Primero debemos despejar  T de la ecuación:

Esto significa que si en una tarde de agosto en NebrasKa, sentados en el exterior oímos un grillo que emite 139 chirridos por minuto, entonces sabemos que la temperatura es alrededor de (139 + 190) /4.7 =70 grados.

Esta es, pues, otra interesante aplicación de la matemática. Vamos, te invito a descubrir otras.

La guerra es contra la pobreza

Te va a parecer extraño, pero en esta oportunidad quiero compartir contigo una información que tiene que ver con números y comparaciones, pero también, con guerra y pobreza. La reflexión llegó a propósito de la Asamblea General de la OEA realizada en Lima en el 2010. Verás que los parangones que se realizan tocan la conciencia de las personas comunes y corrientes como tú y como yo... ojalá, también, de quienes tienen el poder y control del dinero y de las armas.



miércoles, 16 de febrero de 2011

El lanzamiento del Apollo 11 debe su éxito a las ciencias de la administración

En 1969, el Capitán Robert F. Freitag, que luego llegó a ser el director de Política y Planificación para la estación espacial de la NASA, dirigía el equipo responsable de aterrizar el Apollo 11 sano y salvo sobre la Luna. El éxito de la misión lunar se debe a las técnicas de las ciencias de la administración que hicieron posible que miles de pequeñas tareas se juntaran para lograr un único gran objetivo. Freitag comparte con nosotros sus observaciones acerca de ese acontecimiento:
Creo que el sentimiento que la mayoría de nosotros compartíamos en la NASA era: “Dios mío, ahora sí que lo tenemos que hacer de verdad”. Cuando uno piensa que el proyecto que íbamos a emprender era diez veces más grande que cualquiera jamás emprendido, incluido el Proyecto Manhattan, estábamos frente a una ocasión bastante imponente. Pero sabíamos que era el tipo de cosa que se podía dividir en partes manejables y que si conseguíamos reunir la gente adecuada y repartirla de la forma adecuada, sería posible.
En el caso del programa Apollo, era muy importante que tuviéramos un enfoque global de la ingeniería de sistemas. Teníamos que analizar en un sentido muy estricto exactamente cuál iba a ser la misión, cuál era cada uno de los equipos necesarios y cómo funcionarían, y todos los elementos del sistema desde el concepto, pasando por la realización de la misión, hasta su recuperación de nuevo en la tierra.
Empezaríamos, de un modo muy lógico, con una estación espacial en órbita alrededor de la Tierra. A continuación pensábamos construir la nave lunar en la estación espacial, y luego la enviaríamos a la Luna y la traeríamos de nuevo. Resultó que este enfoque era un poco más arriesgado y más lento, así que con los análisis que hicimos, cambiamos la operación entera por la construcción de un cohete que llegaría hasta la Luna después de despegar de Cabo Cañaveral. Luego se pondría en órbita alrededor de la Luna en vez de alunizar allí, y dese la órbita alrededor de la Luna descendería hasta la superficie de ésta y llevaría a cabo su exploración. Después volvería su órbita alrededor de la Luna y regresaría a casa.
Bueno, fue un trabajo de análisis muy exhaustivo. Probablemente fue más profundo que el tipo de trabajo que se haría en la construcción de un avión o de una presa, porque había muchas variables. Lo que se hace es dividirlo en partes: el lugar de lanzamiento, las plataformas lanzacohetes, la nave espacial, el módulo lunar y las redes globales de seguimiento, por ejemplo. Luego, una vez dividido estos elementos, se asignan a una organización o a otra. Ellos, as u vez, cogen estos elementos más pequeños, como el cohete, y lo dividen en motores o estructuras o equipo de teledirección. Y esta división, o “árbol”, es lo realmente difícil de la administración.
En el programa Apollo se decidió que tres centros de la NASA harían el trabajo. Uno estaba en Huntsville, donde el doctor von Braun y su equipo construirían el cohete. El segundo era Houston, donde el doctor Gerous y su equipo construirían la nave espacial y controlarían las operaciones de vuelo. El tercero era Cabo cañaveral, donde el doctor Debreis y su equipo efectuarían el lanzamiento y los preparativos del cohete.
Cada uno de estos tres centros era una pieza, que podían dividir su trabajo entre unas 10 o 20 importante empresas industriales para construir las piezas del cohete. Entonces cada una de esas empresas industriales las subdividían entre unos subcontratistas, y ellos, a su vez, las dividían en quizá 300 000 o 400 000 piezas, cada una de las cuales acababa siendo el trabajo de una persona. Pero hay que asegurar que las piezas se junten en el momento adecuado, y que funcionen cuando estén unidades. Las ciencias de la administración ayudan en esto. Las cifras total de personas que trabajaron en el Apollo fue entre 400 000 y 500 000, todas ellas trabajando hacia un solo objetivo. Pero ese objetivo quedó claro cuando el presidente Kennedy declaró: “Quiero conseguir que aterrice un hombre en la Luna y que vuelva salvo y sano a la Tierra, y que se lleve a cabo dentro de esta década”. Por supuesto que el Congreso apartó 20 000 millones de dólares. DE modo que sabíamos el coste, el rendimiento y el calendario, y sabíamos resumir en una sencilla frase cuál era el trabajo. Hizo falta mucho esfuerzo para lograrlo.
video